TESTIMONIOS:

Diana Paola Pardo
“Hola, soy estudiante de Historia de la Universidad de los Andes desde hace ya casi cuatro años… y hace más de un año estoy recibiendo ayuda económica por parte de la fundación. Estudiar en una universidad como la de los Andes no sólo es un reto académico sino también un reto social y económico. No es nada fácil mantenerse en un espacio como éste. La labor universitaria exige una serie de condiciones económicas que no muchos tenemos pero continuar es mi esperanza. La ayuda que recibimos ha sido uno de los grandes soportes para lograrlo.
El dinero que recibimos, o que recibo personalmente, me ha servido muchísimo; he podido sacar un computador –a cuotas valga decirlo-, satisfacer gastos diarios y personales y ayudar en algo en mi casa. Gracias a la ayuda que he recibido he podido enfocarme cien por ciento en la universidad y en mi carrera. Antes de recibir la ayuda tenía que trabajar en un almacén de ropa los fines de semana para sostenerme y poder cumplir con mis obligaciones. Ahora ya no. Me enfoqué en la universidad y ya estoy iniciando el proceso para una maestría en Estudios Culturales.”

 
David Javier Castaño
Hace más de año y medio me gradué como el mejor bachiller de uno de los colegios de la Alianza Educativa (“La Giralda”) y obtuve un muy buen resultado en los exámenes  de estado (el examen del ICFES). Gracias a esto logré acceder a una beca para estudiar una carrera profesional en la Universidad de los Andes. A pesar de que era consciente de que no contaba con los recursos económicos y materiales necesarios para asumir las responsabilidades que estudiar una carrera profesional implica, empecé a estudiar de inmediato pues estaba seguro de que, si no lo hacía, más adelante podría desistir de la idea.

Al comienzo, a pesar de que siempre he estado entusiasmado, tuve muchas dificultades para cumplir con las responsabilidades y compromisos que la carga académica me exigía, pues no contaba con herramienta fundamentales como un computador, una memoria e incluso la cantidad de cuadernos necesaria.  A pesar de esto conseguí obtener muy buenos resultados en el primer semestre con los recursos que tenía y con los que la universidad  me ofrecía, pero luego, durante el segundo semestre las necesidades se hicieron tan urgentes que llegué a estar muy cerca de retirarme de la Universidad. Afortunadamente antes de que tomara esa decisión, en la decanatura de estudiantes de la universidad me infirmaron que había sido seleccionado para recibir un apoyo económico.

Dicha ayuda económica es la que sigo recibiendo hoy  para cubrir los gastos con los que debo correr durante mi carrera además de un genial computador portátil, gracias al Fondo Julia A. Parrado y a la ayuda de personas que han estado al tanto de todo. Gracias a ellas es posible que hoy podamos seguir con estudiando. Por eso quiero resaltar el compromiso y la buena voluntad de estas personas,  pues ha sido tan importante que en este momento están recolectando fondos para ayudar a otros estudiantes en condiciones similares.

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